Hola
amigüetos sardineros, supongo que sabréis en que días estamos, en estos días empieza: ¡LA VUELTA AL
COLE! Ya sabéis...
"Volver a empezar otra vez, reencontrarse con los viejos amigos..." Así en estas fechas tan señaladas quería recordar las primeras veces, no lo confundáis con sexo, me refiero a los primeros días de
cole. Empezaré desde el principio, el primer día por excelencia, el día en el que vas por primera vez a
parvulitos... El caso es que ese día tu madre te levanta temprano, tú no sabes lo que pasa y claro de primeras todo es un caos, pero no es comparable al caos que hay en el parvulario. Llegas ahí cogido de la mano de tu madre, algo asustado, y aparece una mujer con sonrisa de oreja a oreja(rozando lo malévolo), pelos de loca(entre rizado y liso) sujetado por una coleta que lo que hace es darle mas pinta de
desquiziada, y te da la mano, miras un poco por la puerta que separa el pasillo de la clase y ves que hay un montón de niños como tú llorando
desconsoladamente y cuando te quieres dar cuenta, tu madre se despide y empieza a irse. Ahora es cuando te quedas con cara de gilipollas, pensando:
"Serás cabrona, que me dejas aquí con una puta loca y un montón de niños llorando..." Y como es normal, arrancas a llorar. Ya eres uno más de la familia. La señora con pintas de loca, te da un abrazo y te dice:
"Ea ea" Como si eso arreglase algo,
"ea ea" que cosa mas
estúpida. Tras 5 minutos de un llantos desconsolado, te ves a un montón de niños y como es normal en el ser humano, intentas
relacionarte con ellos. La cosa sería mas o menos así:
-Oye, ese coche rojo que tienes mola, tiene pinta de ser rápido.
-
Pues no veas como atropella a los
soldaditos verdes del "todo a cien"...
-¿Me dejas jugar?
En este momento, coges el
cochecito y "
ploc" se te queda pegado en la mano, por que hay una cosa que no entiendo y es la facilidad que tienen los juguetes de los niños en ponerse pegajosos. Avanza la mañana, te entra hambre y ves que la tía despeinada que no ha echo nada en toda la mañana te mira y te dice:
"¿Tienes hambre?" Y a tu afirmativa ella te responde:
"No te preocupes, ya queda poco..." ¿Poco para qué? ¿Acaso intenta matarnos? Piensas. Y como pasa cuando te aburres, la tarde se pasa
laaarga, tienes mucha hambre y ya no sabes si comerte a tu compañero o chupar el
cochecito rojo pegajoso. Es la hora de la siesta, y con el agobio y el
estrés tu madre no te ha echado nada de comer y... "
Plof" se apagan las luces y oyes una voz rozando lo irritante:
"¡A dormiir!" Te asustas, no sabes donde dormir, no ves ninguna cama, ni ningún sofá... ¿Dónde quiere la loca que duermas? En el suelo, con un cojín que aun estando ha oscuras, se le ven las manchas de las babas... 10 minutos mas tarde, estás tu
preguntándote cuando va a acabar esa tortura, que si te quieren matar, lo hagan pronto... El poderoso dios del sueño acaba
venciéndote. Cuando despiertas ves un rostro conocido, es tu madre y lejos de
lincharla por haberte dejado en ese siniestro sitio, la abrazas y vuelves a llorar, y ahora es cuando ella te dice:
"No llores, que mañana tendrás que volver...".